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Quién fue Edward Bernays

noviembre 29, 2011

El aspecto psicológico del consumo las teorías psicológicas de Sigmund Freud y su sobrino Edward Bernays  influyeron en el modo de controlar tendencias políticas y de consumo, a través del uso de tácticas de relaciones públicas en las que se usaban, por primera vez, tácticas relacionadas con el estímulo del suconsciente.

Edward Louis Bernays nació en Viena (Austria) en 1891 en el seno de una familia judía, siendo aún niño, sus padres se radican en Estados Unidos. En el año 1912, se graduó de agricultura en Cornell, pero su verdadera pasión eran las comunicaciones, donde se desempeñó en la publicidad, periodismo y finalmente en las relaciones públicas, a las cuales se dedicó por completo, llegando a ser considerado el “padre” de la profesión por muchos estudiosos, al dar el primer gran paso definiéndola, resaltando la necesidad imperiosa de ejercerla, indicar sus funciones y su campo de acción, en vista de la alta demanda existente en el área comunicacional de las organizaciones, y la creciente necesidad social por ser escuchados.

El Dr. Edward Bernays, fue el pionero mundial de las Relaciones Públicas al ser él quien las bautiza y da nombre siendo el primero en publicar un libro sobre la materia en el año 1923 en Nueva York, titulado “Cristalizando la opinión pública”, traducido al castellano y publicado en los años 90 en España por Gestión 2000. Siendo el propio Bernays quien lo presente en Madrid y Barcelona junto al libro de su discípulo José Daniel Barquero sobre él, con la presencia de numerosas autoridades.

Bernays fue asesor personal en materia de Relaciones Públicas de varios Presidentes de Estados Unidos, de la Casablanca y de las empresas nacionales e internacionales más importantes del mundo, según el libro “Public Relations, the Edward Bernays and The American Scene: a bibliography”, de Keith A. Larson.

Bernays, además destaca por ser pionero en las investigaciones situacionales al momento de llevar a cabo una acción estratégica, buscando aumentar la competitividad empresarial. Esto se debe al conocimiento e interés por estudiar la fuerza de la opinión pública y sus consecuencias. Es por esto, que en el año 1923 publica el primer libro sobre la profesión, llamado “Crystallizing Public Opinion”, donde habla sobre la fuerza que tiene la opinión pública, y cómo ésta puede influir tanto en el éxito, como en el fracaso de ciertas instituciones. Además resalta que es ésta, quien juzga el actuar de las organizaciones. Esta es la primera vez en la historia que se utiliza el término “asesor de relaciones públicas”.

Otro de los aportes concretos de Bernays, recae en el planteamiento de las ocho etapas fundamentales de las relaciones públicas, que son:

  • Definir los objetivos
  • Investigar a los públicos
  • Modificar los objetivos para conseguir las metas realmente alcanzables
  • Decidir la estrategia a realizar
  • Crear y desarrollar el mensaje
  • Programar detalladamente la acción y la organización necesaria para ejecutarla
  • Especificar el plan táctico y su programación temporal
  • Desarrollar las tácticas previamente contemporáneas
Los aportes realizados por Edward Bernays a la profesión, radican en el entendimiento y la persuasión de la opinión pública, además de aclarar que la imagen pública no se gestiona directamente, sino que es resultado de las acciones y estrategias realizadas por una organización y de su directa relación con en el entorno en el cual se encuentra inserta.

Se ha dejado en el olvidado a Edward Bernays, a la altura de los personajes más influyentes del auge del consumismo tras la II Guerra Mundial. Según la revista estadounidense  Life;

“Bernays,  se considera como una de las 100 personalidades más influyentes de nuestro siglo, junto a Martin Luther King, Robert Oppenheimer y Albert Einstein”.

Las empresas y la política (fundamentalmente la estadounidense), se sirvieron de campañas relaciones públicas que apelaban, a través del psicoanálisis, a los impulsos irracionales y primitivos de la población, con la idea de que los deseos del hombre debían eclipsar sus necesidades”¡.

El auge de la obsolescencia programada, en la década de los 20 y los 30 del siglo XX, coincide históricamente con el esfuerzo de relaciones públicas para apelar a las emociones irracionales de la opinión pública de Estados Unidos y el resto de los países occidentales y así fomentar un consumo y un voto basado en la imagen y los impulsos, más que en la reflexión racional y la necesidad.

 

“Hacerlo bien y hacerlo saber”

Edward L. Bernays

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